El Consejo de Europa (1998)
define dependencia como “la necesidad de ayuda o asistencia importante para las
actividades de la vida diaria”, y más concretamente “es el estado en que se
encuentran personas que por razones ligadas a la falta o pérdida de autonomía
física, psíquica o intelectual, tiene necesidades de asistencia y/o ayudas para
realizar actividades de la vida cotidiana”, por tanto, la dependencia está
asociada a tres factores.
No todas las personas con discapacidad se
encuentran en una situación de dependencia. Para que una persona se considere
dependiente tiene que cumplir los 3 factores.
- La existencia de una limitación física, psíquica o intelectual que merma las capacidades de la persona. Tal limitación pueden derivar del envejecimiento, la enfermedad o la discapacidad.
- La incapacidad de la persona para realizar por si misma las actividades de la vida diaria o en el caso de personas con discapacidad intelectual o enfermedad mental, la necesidad de apoyos para su autonomía personal.
- La necesidad de asistencia, ayuda o cuidados por parte de una tercera persona.

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